El ritual de las hogueras del 11 y 12 de octubre, el sonido de los tiradores, el emotivo homenaje en el Pozo a Daniel Gómez, la ofrenda de flores y la obtención de la Certificación de la Marca de Calidad Territorial Matarraña marcan unas celebraciones inolvidables.

La festividad en honor a la Virgen del Pilar volvió a reunir a vecinos, familias y allegados en Valdeltormo. Durante varias jornadas, el municipio compartió actos cargados de devoción, convivencia y un profundo respeto a sus costumbres ancestrales, acompañados este año por un tiempo agradable que respetó todas las actividades al aire libre.
Fuego, tiradores y ambiente vecinal
Las hogueras del Pilar no son solo fuego y convivencia; son la historia viva de Valdeltormo escrita de generación en generación. Tras repasar los momentos más destacados de estas celebraciones, conviene detenerse en algo esencial: las manos y las familias que, año tras año, hacen posible que la llama no se apague.
La tarde-noche del 11 de octubre comenzó la fiesta con el encendido de los cinco fuegos que desde hace unos años iluminan las calles del pueblo: el de la Farmacia, el del Pas, el del Bar Foz, el del callejón de la Cooperativa y el situado frente al Pozo. Tras el trabajo previo de recolección de leña, familias y cuadrillas volvieron a reunirse alrededor de las brasas para compartir la tradicional cena de carne asada la víspera del Pilar, y disfrutar de un reconfortante chocolate la tarde del 12.

Tampoco faltó uno de los ritos más singulares e identificativos de esta cita: hacer petar los tiradores. Días antes de la fiesta, los vecinos bajan al río a buscarlos, los pelan y los mantienen en agua hasta el día 11. Esa noche, los sacan, se los cargan al hombro y van recorriendo las distintas hogueras del pueblo, calentándolos uno a uno en el fuego y haciéndolos petar con fuerza contra el suelo, inundando las calles con su característico estampido seco.
Durante la noche del 11 de octubre se repartió calmante y bizcocho a cargo de la Comisión de Fiestas bajo el porche del Ayuntamiento, seguido de un toro de fuego.


Historia de nuestras hogueras
Detrás de cada punto del pueblo donde arde una hoguera se guarda un pedazo de la memoria colectiva de Valdeltormo, reflejando cómo el pasado, el presente y el futuro se abrazan alrededor del fuego.

- Hoguera de la Cooperativa (El paso del tiempo y el legado familiar): Esta hoguera resume a la perfección el alma de la tradición. En ella conviven el presente, el pasado y el futuro de una misma familia: Miguel Ángel Alcober tomó el relevo de su padre, Ángel, en la preparación y el encendido, acompañado de su madre y sus dos hijos. Quienes antes eran los niños del pueblo se van convirtiendo en los mayores de la calle y en los encargados de mantener viva la costumbre, con la mirada puesta en los más jóvenes que mañana encenderán el fuego.
- Hoguera del Pas de la Fresneda (Historia, recuerdos y nuevas miradas): Aunque hoy la estampa sea más recogida, la del Pas de la Fresneda fue históricamente una de las hogueras más grandes de Valdeltormo, competía en tamaño con la que se hacía junto a la Plaza de España y con la de la replaceta de la carretera (hoy conocida como Hoguera del Bar Foz). Ubicada antaño al borde de la carretera, cuando el paisaje del municipio era distinto, sus paredes lucían todo el año el rastro negro dejado por los tiradores al petar en las noches del Pilar. Si tradicionalmente eran los hombres mayores de la zona quienes la encendían, este año nos dejó una imagen muy especial: el encendido por parte de una mujer, Lolita Gómez Caldú, demostrando cómo las tradiciones vivas también evolucionan sin perder su esencia. Su preparación contó un año más con el trabajo de Ángel Mompel, Enrique Timoneda y Miguel Serres.


- Hoguera de la Farmacia (La ilusión de los más pequeños): En la calle Mosén León, donde antiguamente vecinos como Paco Sancho o Arcadio Aguilar encendían el fuego, hoy se vive la historia al revés. Son los nietos y la chiquillería, arropados y guiados por sus padres, los grandes protagonistas de cada año. En esta edición, fue José Luis Antolín Serret quien compartió con los más pequeños la magia de prender la chispa, transmitiéndoles desde la cuna el amor por las costumbres locales.


- Hoguera del Foz: Encendida por Luis Antolín, volvió a contar en su preparación con la dedicación de José Manuel Vicioso, Gabriel Alcober, Juan Bautista Gómez y Juan Ramón Boj.
El conmovedor homenaje a Daniel Gómez y la jota que regaló a Valdeltormo
El momento más sobrecogedor y emotivo de las celebraciones se vivió en la Hoguera del Pozo, la única en la que tradicionalmente se cantan jotas y canciones populares. En el primer Pilar tras el fallecimiento en noviembre de 2025 de Daniel Gómez Caldú (nacido en abril de 1937), quien se encargaba cada año de prenderla, tomó el relevo en el encendido Ramiro Filloy, acompañado como de costumbre por Salvador Sancho.

Daniel, hijo de Justino y Victoriana y agricultor de profesión, llevó la música en el alma desde que aprendió solfeo de niño con mosén León. Tocó la trompa y la trompeta en la primera banda de Valdeltormo y formó parte de diversas orquestas y charangas. Durante el confinamiento de abril de 2020, junto a su hija Ana y tras la dolorosa pérdida de su esposa Mª Cinta, compuso la letra de «Les fogueres de la Vall», regalando al municipio la jota que hoy es el himno indiscutible de estas fiestas.

Antes de prender el fuego frente al Pozo, su hija Ana colocó el característico sombrero de su padre sobre uno de los troncos principales como sentido tributo a su memoria. A través de la megafonía municipal resonó su inolvidable canción, recordando unos versos que ya forman parte del patrimonio de todo el pueblo:
Són d’ancestral tradició
les fogueres de la Vall,
són d’ancestral tradició.
A la Virgen del Pilar
se dediquen en passió…


Misa Mayor, ofrenda floral y el canto del Himno a la Virgen
El 12 de octubre concentró los actos religiosos con un templo parroquial lleno de vecinos y visitantes. A los pies de la virgen, la estructura metálica construida hace unos años por José Cano, se fue cubriendo paulatinamente hasta completarse con una vistosa ofrenda de ramos de flores. La presencia de mujeres y jóvenes ataviadas con el traje regional aportó elegancia y colorido a la ceremonia.


Tras el oficio religioso, todos quisieron hacerse la foto de recuerdo ante la virgen. El momento más emotivo de la mañana se vivió cuando se cantó el Himno a la Virgen del Pilar. Interpretar juntos estas estrofas, que vienen resonando en la iglesia desde hace décadas, volvió a ser un instante mágico que trajo al presente el recuerdo de los seres queridos que ya no están, reflejando el afecto y la voluntad de mantener vivas nuestras costumbres.
Certificación de la Marca de Calidad Territorial Matarraña para las Hogueras
A la vivencia de estas jornadas se suma una importante noticia institucional: las Hogueras del Pilar de Valdeltormo han obtenido la Certificación de la Marca de Calidad Territorial Matarraña en el sector de Fiestas Tradicionales.

Esta distinción, concedida por la Comarca del Matarraña, reconoce el trabajo continuo por mantener vivas las tradiciones locales y los valores culturales que identifican al municipio. El sello pone en valor el arraigo de esta celebración y el compromiso colectivo de los vecinos en la conservación de esta fiesta tan nuestra.