El cementerio de Valdeltormo: un libro de historia al aire libre

cementerio de Valdeltormo (Teruel)

En estas fechas señaladas en las que subimos al cementerio de Valdeltormo para llevar flores y limpiar las lápidas de nuestros seres queridos, queremos proponerte que te detengas a observar algunas lápidas, las más antiguas que se conservan, para adentrarnos directamente en la historia local. En este artículo hemos reunido toda la información publicada en los últimos años para ofrecerte una guía práctica. Una invitación a detenerte unos minutos, mirar de cerca y redescubrir el valor histórico de un lugar que forma parte de nuestra memoria colectiva.

Los orígenes del camposanto vallejo

Antes de que existiera el recinto actual a las afueras, el cementerio de Valdeltormo se encontraba en pleno centro del pueblo, exactamente en el espacio que hoy ocupan la plaza y el Hogar del Jubilado. Los anales de la historia local recogen que ya en 1407, cuando Valdeltormo contaba con apenas 40 habitantes, los vecinos solicitaron al Papa Luna (Benedicto XIII) tener vicario propio alegando que disponían de iglesia y cementerio. Con el paso de los siglos y las nuevas normativas sanitarias del siglo XIX para evitar epidemias, los enterramientos se trasladaron a las afueras. Así, en 1887 abría sus puertas el cementerio actual, en una época en la que en el municipio vivían unas 650 personas.

Inscripción puerta cementerio de Valdeltormo
Sobre la puerta: «1887. BEATI MORTUI QUI IN DOMINO MURIUNTUR«

Sobre la puerta de entrada, se lee con dificultad la fecha grabada junto a una frase en latín del Apocalipsis: «1887. BEATI MORTUI QUI IN DOMINO MURIUNTUR» (Bienaventurados los muertos que mueren en el Señor). Como curiosidad lingüística, en el latín clásico el verbo correcto es moriuntur, por lo que cambiaron una «u» por una «o»; un detalle menor que suele pasar desapercibido a menos que se tengan conocimientos de latín

Guía de observación: Recorriendo las lápidas históricas por zonas

ZONA 1: Al entrar a la izquierda, incrustadas en la pared

(Nada más cruzar la puerta, a la izquierda, alguien con gran criterio decidió incrustar y preservar algunas lápidas de figuras clave de nuestro pueblo).

  • El maestro y secretario, Manuel Martín Moniente:
    • Quién fue y su importancia: Ejerció como maestro de la escuela y también fue secretario del Ayuntamiento. Falleció prematuramente en 1892 con tan solo 31 años. Estuvo en Valdeltormo cuatro años, desde que en 1888 tomara posesión de su plaza de maestro. Vino a sustituir a Joaquín Ibáñez, el docente anterior que fue asesinado. Aquel hecho causó gran conmoción porque Ibáñez llevaba más de veinte años en Valdeltormo siendo el maestro de los niños.  
    • Texto de la lápida: «Aquí yace D. Manuel Martín Moniente. Maestro de instrucción primaria. Secretario que fue de Valdeltormo. Falleció el 8 de enero de 1892 a los 31 años de edad. RIP».
Lápida de Manuel Martín Moniente
Lápida de Manuel Martín Moniente

  • El practicante y la maestra, Joaquín Monzón y María Fernanda Timoneda:
    • Quiénes fueron y su importancia: Fueron un matrimonio muy popular de la primera mitad del siglo XX. Joaquín Monzón Montalar era el practicante del pueblo (también fue alcalde entre 1938 y 1940). María Fernanda Timoneda Gimeno, natural de Valdeltormo, ejerció como maestra de las niñas durante casi 25 años. Falleció en 1945 jubilada a los 79 años. Su marido nueve años después a los 75, en 1954.
    • Texto de la lápida: «D. Joaquín Monzón Montalar. Practicante jubilado. 2 de noviembre de 1954 a los 75 años. RIP».
    • Texto de la lápida: «Dª María Fernanda Timoneda Gimeno. Maestra jubilada. El 29 de octubre de 1945 a los 79 años de edad. R.I.P.».».
Lápida Joaquín Monzón
Lápida Joaquín Monzón
Lápida María Fernanda Timoneda
Lápida María Fernanda Timoneda

  • El médico Agustín de Lamota y Grau:
    • Texto de la lápida: «Recuerdo que la desconsolada esposa e hijos dedican al que fue modelo de padres y esposos. D. Agustín de Lamota y Grau fallecido en 31 de mayo de 1889 a la edad de 68 años. DEP». Esta lápida tiene un lugar preferente. Se encuentra justo al entrar, pero a la derecha, también incrustada en la pared, pero apartada de las demás.
    • Quién fue y su importancia: Agustín de la Mota era médico, farmacéutico y llegó a ejercer como juez municipal. Pertenecía a una familia de terratenientes muy destacada, conocidos popularmente como los «señores de la Mota». Llegó a Valdeltormo acompañado de su esposa Cristobalina y sus hijos Pedro y Leonor. En nuestro pueblo nació su tercer hijo, Adelaida en 1859. Al menos desde esa fecha ejerció como médico en nuestro pueblo. Vivió en Valdeltormo 30 años hasta su fallecimiento. Sus dos hijas se casaron con jóvenes vallejos, aunque sólo la mayor tuvo descendencia, Rosa Amada, quien se casó con Higinio Sancho. Ella fue la única nieta del doctor de Lamota, y no tuvo descendencia.
Lápida de Agustín de Lamota y Grau
Lápida de Agustín de Lamota y Grau

ZONA 2: Al entrar a la derecha, apoyadas en el suelo contra la pared

(Avanzando unos metros tras cruzar la puerta, encontramos este grupo de lápidas en el suelo, apoyadas en la pared).

  • La lápida que estrenó el camposanto, José Bel:
    • Texto de la lápida: «Aquí yace José Bel. Murió a 20 de abril de 1887 a la edad de 57 años. Estrenó este cementerio. RIP».
    • Quién fue y su importancia: José Bel fue la primera persona enterrada en el nuevo cementerio que se había construido a las afueras de la localidad. Su sepultura simbolizó el nacimiento oficial de este camposanto. La lápida que se conserva presenta un estado muy deteriorado, apenas se lee la última frase. Hace años aún podía distinguirse parte de ese texto, tal y como se aprecia en la foto.
Lápida de José Bel.
Lápida de José Bel.

  • El sacerdote mosén José Montañés:
    • Texto de la lápida: «Aquí yacen los restos de Ms José Montañés. Murió el 12 de junio de 1887 a la edad de 75 años. Rogad a Dios por su alma».
    • Quién fue y su importancia: Sacerdote de la localidad, falleció con 75 años justo cuando el cementerio acababa de echar a andar. Las letras Ms delante del nombre confirman que es la lápida de mosén José. Además, la iconografía religiosa que tiene la lápida tallada en la parte superior (el cáliz sacramental y los símbolos de la Eucaristía y la fe cristiana), eran propios de los enterramientos de clérigos o personas muy vinculadas a la vida eclesiástica de la época.
Lápida de José Montañés.
Lápida de José Montañés.

  • El padre que hizo la lápida de sus hijos, Josefina y Pascual Pérez:
    • Texto de la lápida: «Josefina Pérez murió en Valdeltormo en 12 de diciembre de 1889 a los 3 meses de su edad. Pascual Pérez murió en Valdeltormo en 28 de abril de 1890 a los 8 años de su edad. La hizo su padre Juan Pérez en 1890».
    • Quiénes fueron y su importancia: Constituye el enterramiento de niños más antiguo que se conoce en el cementerio. La piedra esconde un desgarrador testimonio humano: El padre de los niños, Juan Pérez, era albañil de profesión y fue él mismo quien labró e inscribió los nombres de sus hijos en la lápida. Los hermanos se llamaban Josefina y Pascual Pérez (ella falleció con 3 meses y él con 8 años, con solo cuatro meses de diferencia).
Lápida de los niños Josefina y Pascual Pérez

ZONA 3: Bajando las escaleras, al fondo a la derecha

(Bajando las escaleras, a la derecha, al finalizar la zona de nichos, hay un pequeño espacio al aire libre tras una puerta entreabierta donde se han guardado varias lápidas. Lamentablemente algunas piezas están partidas.

  • El maestro Manuel Pascual Benedicto:
    • Texto de la lápida: «D. Manuel Pascual Benedicto. Que falleció en Valdeltormo el 5 septiembre 1921 a los 85 años. D. E. P. Recuerdo de sus hijos».
    • Quién fue y su importancia: Su trayectoria guarda un vínculo curioso con la de la maestra Ángela Ybero, ya que ambos tomaron posesión de sus plazas de docentes en Valdeltormo el mismo año, en 1864. Manuel ejerció en nuestra localidad de 1864 a 1867 antes de marchar a otros destinos. El último pueblo donde ejerció su profesión fue Torre del Compte, donde se jubiló tras más de 40 años de servicio. Más tarde. regresó a vivir a Valdeltormo, donde falleció a los 85 años.
Lápida de Manuel Pascual Benedicto
Lápida de Manuel Pascual Benedicto

  • La maestra Ángela Ybero Calvo:
    • Texto de la lápida: «Dª Ángela Ybero y Calvo, maestra que fue de este pueblo, falleció en 14 de febrero de 1894 a la edad de 67 años. Sus hermanos y demás familia le dedican este recuerdo. R. I. P.».
    • Quién fue y su importancia: Al igual que Manuel, doña Ángela tomó posesión de su plaza en 1864, pero a diferencia de él, permaneció nada menos que 30 años viviendo en Valdeltormo. Dedicó su vida entera a la educación de las niñas del pueblo.
Lápida de Ángela Ybero Calvo

  • El párroco que inauguró el cementerio,  Don Agustín:
    • Texto de la lápida: «El presbítero D. Agustín Martín Deloy falleció el 2 de marzo de 1914 a los 77 años. RIP».
    • Quién fue y su importancia: Mosén Agustín era el párroco titular cuando abrió el cementerio en 1887. Estuvo al frente de la parroquia durante décadas. Era un hombre culto, amante de la pluma, que solía publicar artículos de temática religiosa en la prensa de la época.
Lápida de Agustín Martín Deloy

  • Las cruces de los italianos y la firma de Ezio Pioli:
    • El cementerio también custodia la memoria de momentos difíciles para nuestra historia, como los duros combates de marzo de 1938 durante la Guerra Civil. Apiladas, en esta zona del cementerio, aún se conservan arrinconadas nueve cruces blancas que pertenecieron a las tumbas de soldados voluntarios italianos (jóvenes como Michele, Pietro, Luigi o Giuseppe) que perdieron la vida en la zona. Aunque sus restos fueron exhumados poco tiempo después de finalizada la guerra para ser trasladados al Sacrario Militare Italiano de la iglesia zaragozana de San Antón (la conocida «Torre de los italianos»), estas cruces siguen siendo mudo testigo de aquel tiempo. Además, en el muro exterior del cementerio, al lado de la puerta, puede verse todavía grabada sobre la piedra la inscripción dejada el 13 de agosto de 1938 por Ezio Pioli, un camisa negra de Parma y fascista convencido que probablemente acudió a Valdeltormo a visitar la tumba de algún compañero caído en la contienda.

Una llamada de atención: Necesitamos conservar este patrimonio

Las lápidas antiguas que se conservan en nuestro cementerio no son simples pedazos de piedra; son los cimientos de nuestra historia local.

El paso implacable del tiempo, el sol y las lluvias están borrando por completo las inscripciones. Lo que hoy ya cuesta leer, mañana habrá desaparecido para siempre. Sería muy necesario realizar una pequeña actuación de conservación, protegerlas de la humedad o instalar algún soporte adecuado y un panel explicativo para que este valioso legado no se pierda y las futuras generaciones sigan conociendo nuestros orígenes.

Este 1 de noviembre, cuando subas a llevar tus flores y a recordar a los tuyos, tómate un respiro antes de volver a casa. Acércate a mirar estas piedras, busca los nombres de esta guía y conoce algo más de nuestra historia.


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