
El actual edificio del Ayuntamiento de Valdeltormo cumple dos décadas desde que abriera oficialmente sus puertas en junio de 2006. Aquella inauguración, celebrada concretamente la tarde del viernes 23 de junio, estuvo presidida por el entonces consejero de Obras Públicas del Gobierno de Aragón, Javier Velasco, y el alcalde de la localidad, Ángel Gómez. El acto culminó una de las reformas arquitectónicas de mayor envergadura de la historia reciente del municipio, transformando un gran edificio privado que amenazaba ruina en un complejo público multifuncional que hoy alberga tanto el consistorio —con acceso principal por la plaza de España— como el Museo Íbero, cuya entrada se ubica en el lateral de la calle Teruel
El origen del proyecto: Una donación clave para el municipio
A finales del siglo XX, las dependencias del antiguo ayuntamiento se habían quedado pequeñas e insuficientes para las necesidades administrativas y de servicios de la población. Por otro lado, en la plaza de España había un gran edificio, sin uso desde hacía muchos años. Su propietario, Florencio de la Mota, decidió donarlo al Ayuntamiento.
Se trataba de un inmueble de grandes dimensiones y con un evidente valor histórico, pero que en aquel momento se encontraba cerrado y en un avanzado estado de deterioro debido a la falta de mantenimiento prolongado. Al pasar a manos de la propiedad municipal, el equipo de gobierno liderado por Ángel Gómez vio la oportunidad de diseñar un proyecto ambicioso: convertirlo en el nuevo consistorio.
Una rehabilitación compleja y de gran envergadura
La transformación del antiguo caserón en un edificio público moderno no fue sencilla ni rápida; supuso un desembolso total de 500.000 euros financiados de forma conjunta por fondos europeos y provinciales. Los trabajos se prolongaron varios años.
La vieja casa del Queretá estaba en ruinas y era urgente repararla. El propietario, Florencio de la Mota, la cedió al ayuntamiento y empezaron las obras. Primero se derribó todo el edificio para evitar accidentes y poco a poco, según iba llegando dinero del gobierno de Aragón, se fue haciendo la obra por fases. El edificio se tiró, conservando la estructura principal hecha de sillares de piedra, y se levantó adaptando su uso a las nuevas necesidades y eliminando las barreras arquitectónicas. Las obras se desarrollaron entre 2002 y 2005. El ultimo año, 2006, se utilizó para remates y mobiliario.
Por fin, en junio de 2006 fue inaugurado. El nuevo edificio, además de ser la sede del consistorio, acogió tiempo después el museo íbero, situado en el semisótano del inmueble. Lo único que se conservó y rehabilitó del viejo edificio fue un antiguo aljibe y una pequeña galería subterránea.
El alcalde Ángel Gómez recordaba en el día de su estreno que las obras habían avanzado de forma progresiva ya que «los municipios pequeños carecemos de suficiente capital para asumir una obra de estas dimensiones en tan poco tiempo», dijo, entonces.

La «Casa del Negre» y el viejo molino: Un inmueble con memoria
Antes de convertirse en la actual Casa de la Vila, este edificio tenía ya una historia muy significativa para Valdeltormo. Conocido popularmente entre los vecinos como la «Casa del Negre» o «del Queretà», el edificio albergó en su planta baja un antiguo molino de aceite, una infraestructura que a mediados del siglo XX quedó en desuso. Más tarde, el nuevo inquilino del inmueble, el tío José (a quien llamaban ‘lo Queretà’ por proceder del pueblo de Cretas), montó allí una vaquería; como anécdota, durante las fiestas de agosto, alguno de estos animales se soltaba por la plaza Mayor, desatando las risas y el alboroto de los vecinos. Ya en la década de 1960, la zona orientada hacia la plaza se transformó en una tienda de ropa, convirtiéndose posteriormente en una taberna y bar que pasó a la historia local por albergar uno de los primeros televisores del pueblo, el cual funcionaba de una manera muy curiosa: activándose solo cuando los clientes introducían monedas en un contador conectado al receptor.
Sin mantenimiento y cerrado, la estructura del inmueble amenazaba ruina. Dada la envergadura del proyecto, tras su cesión municipal se tuvo que derribar por completo para garantizar la seguridad de la zona y levantar la nueva estructura desde los cimientos.

La donación de Florencio de la Mota
La transformación del inmueble no habría sido posible sin Florencio de la Mota Falo, el propietario particular que lo cedió en marzo de 1998. Esta firma patrimonial fue el punto de partida legal y la chispa que permitió a la corporación local empezar a planificar el futuro complejo municipal. Hoy el nombre de su antiguo propietario se recuerda en una placa de piedra que se colocó a la entrada del edificio, en la fachada principal. En ella se lee: Casa del Negre donado al Ayuntamiento de Valdeltormo por D. Florencio de la Mota Falo el 9 marzo 1998. Fue concretamente en esa fecha cuando en un pleno municipal todos los miembros de la Corporación por unanimidad aceptaron la donación.

Ángel Gómez Guardiola: Doce años al frente de la alcaldía
El alcalde bajo cuyo mandato se firmó la donación, se gestionó la obra y se inauguró el edificio fue Ángel Gómez Guardiola. Nacido en el municipio en 1953, Gómez tuvo una dilatada trayectoria en el servicio público local: entró como concejal a los 29 años y se convirtió en el tercer alcalde democrático de Valdeltormo tras ganar las elecciones en mayo de 1995. Gobernó con mayoría absoluta durante tres legislaturas consecutivas (1995-2007). El nuevo ayuntamiento fue el proyecto más complejo y de mayor presupuesto de sus doce años de alcaldía.
FUENTES:
Diario de Teruel (27/06/2006, por M. Sancho)
La Comarca (27/06/2006, por J. Vílchez)
Archivo Municipal del Ayuntamiento de Valdeltormo
Web municipal (valdeltormo.com) Secciones Lugares de interés y Alcaldes
Archivos fotográficos de N. Antón y C. Sancho
El primer balcó que apareix a la fotografia del 1966 és el de la casa de la Càndida Serres, el segon si ere el de casa del Queretà. En la frontera que donave a la plaça la casa només tenie un balcó.
Gràcies Carles. Corregit.