26 de septiembre de 1936. La madrugada de los fusilamientos de Valdeltormo

Enrique Ráfales Mejuto, Juan Caldú Martín, Salvador Sancho Meix y Emilio Ferrer Cardona fueron cuatro de los 13 vecinos de Valdeltormo que murieron fusilados entre los meses de julio y octubre de 1936.
Enrique Ráfales Mejuto, Juan Caldú Martín, Salvador Meix Gimeno y Emilio Ferrer Cardona fueron cuatro de los 13 vecinos de Valdeltormo que murieron fusilados entre los meses de julio y octubre de 1936.

El 26 de septiembre de 1936 es una fecha tristemente marcada en la historia reciente de Valdeltormo. Ese día ocho vecinos fueron fusilados y enterrados en una fosa común en el cementerio de Alcañiz. Hoy hace 84 años de aquellos terribles acontecimientos que conmocionaron al municipio de Valdeltormo.

Hacía unas semanas que había empezado la guerra civil y en los pequeños pueblos como en Valdeltormo el odio y el rencor entre hermanos se dejaba sentir con fuerza. Las ideas políticas ya no se defendían con la palabra, las armas habían tomado el protagonismo.

En aquel momento, semanas después del alzamiento militar del general Franco contra el gobierno de la II República española, Valdeltormo estaba controlado por el Comité Revolucionario Local, a él pertenecían varios vecinos del pueblo y eran los que tomaban las decisiones en el municipio. En el otro lado estaban algunas familias de tradición católica y conservadora a las que no les gustaba los cambios que había traído la República. Todo había cambiado demasiado deprisa para ellos…

Desde el mes de julio de 1936 las amenazas de milicianos y vecinos simpatizantes de izquierdas eran constantes contra las familias más conservadoras. Quemas de cosechas de trigo y cebada, saqueos, robos en las casas de los más adinerados, destrucción de documentación municipal y ornamentos e imágenes religiosas fueron algunos de los hechos que precedieron a los fusilamientos.

Los ocho vecinos de Valdeltormo fueron detenidos y trasladados a la cárcel de Alcañiz. De allí salieron la madrugada del 26 de septiembre de 1936 para ser fusilados en las tapias del cementerio

Fue el 23 de septiembre cuando la mayoría de las víctimas fueron sacadas por la fuerza de sus casas y conducidas a punta de fusil hasta el local del Comité de Valdeltormo. Los ocho vecinos formaban parte de las familias más conservadoras de la localidad y también ocupaban diferentes cargos en el Ayuntamiento. Todos conocían su marcada ideología de derechas, motivo suficiente en aquel momento para ser perseguido por “los rojos”, como llamaban los más conservadores a los activistas de izquierdas.

En el local del Comité permanecieron retenidos unas horas y de madrugada fueron subidos a un camión que les llevó a la cárcel de Alcañiz. Allí permanecieron hasta el 26 de septiembre. Ese día, de madrugada, les trasladaron hasta las tapias del cementerio y les fusilaron.

Lamentablemente no serían las únicas muertes violentas. Pocos días después, el 2 de octubre eran fusilados en el cementerio de Maella otros tres vecinos de Valdeltormo, en este caso de la misma familia, los Caldú, que además eran concejales del consistorio vallejo.

Días después, el 10 de octubre, de nuevo el cementerio de Alcañiz era el lugar elegido para fusilar al secretario del Ayuntamiento, Emilio Ferrer Cardona, que días antes había sido detenido en su casa de la plaza.

Emilio Ferrer Cardona, Juana Pascual Bielsa y su hijo Atilano.
Emilio Ferrer Cardona, secretario del Ayuntamiento de Valdeltormo junto a su esposa Juana y uno de sus hijos pequeños Atilano.

Fueron 12 los vecinos de Valdeltormo fusilados en aquellos días de septiembre y octubre de 1936. Además, el párroco mosén Luis Ferragut también había sido fusilado en Alcañiz semanas atrás, durante el mes de julio.

Salvador, Santiago, Blas, Lino, Juan, Primitivo, Pedro y Enrique murieron el 26 de septiembre. Constantino, Vicente y Tomás fueron fusilados el 2 de octubre. Emilio, el secretario municipal, murió el 10 de octubre de 1936

Detrás de cada fusilamiento hay un nombre, una vida y una historia que quedó truncada. Dejaron hijos, algunos muy pequeños. Sus familias tuvieron que aprender a salir adelante sin ellos.

Dolores Sanz Ronquillo junto a sus hijos Enrique, Bernardo y Carmelo Ráfales Sanz.
Dolores (Lola) Sanz Ronquillo , viuda de Enrique Ráfales Mejuto, con sus tres hijos, Enrique, Bernardo y Carmelo.

Enrique Ráfales Mejuto fue el más joven de los fusilados. Tenía 26 años. Seguro que su último pensamiento fue para Lola, su mujer, sus dos hijos pequeños y el tercero que estaba en camino y que nunca conoció.

Santiago Timoneda Timoneda era el más mayor, 72 años. Ya tenía nietos mayores que incluso estaban casados. Ejercía como juez municipal en el Ayuntamiento de Valdeltormo.

Lino Boj Margeli tenía 68 años y era alguacil. Lo fusilaron junto a su hijo Blas Boj Gómez de 39 años y concejal del Ayuntamiento. Ambos eran labradores de profesión.

Pedro Giner Serres, labrador de 39 años, fue detenido cuando venía del campo, no pudo ni entrar en casa.

Primitivo Gómez Foz de 43 años también era labrador. Lo fusilaron junto a su cuñado Juan Caldú Martín de 55 años, que además fue alcalde del Ayuntamiento de Valdeltormo.

Junto a ellos murió Salvador Meix Gimeno, de 45 años. Su nombre figura también como alcalde del municipio. Su esposa Miguela nunca superó su muerte y se suicidó pocos años después arrojándose a una cisterna de agua. Murió ahogada.

Salvador Meix Gimeno y su esposa Miguela Giner Serres
Salvador Meix Gimeno y su esposa Miguela Giner Serres.

El 2 de octubre fueron fusilados dos hermanos de Juan Caldú, Constantino y Vicente Caldú Martín. Ambos murieron junto a su cuñado Tomas Fuster Tello, casado con su hermana Teresa. Los mataron en las tapias del cementerio de Maella. Vicente y Tomás eran concejales. Constantino era el depositario municipal y aunque estaba enfermo, a los milicianos no les importó, le sacaron de la cama y se lo llevaron detenido.

El secretario, Emilio Ferrer Cardona de 69 años, fue el último que detuvieron. Lo fusilaron el 10 de octubre de 1936 en Alcañiz. Estaba casado y tenía seis hijos. Llevaba más de cuarenta años viviendo en Valdeltormo. Dos meses antes, su hermano, que era secretario en La Portellada, también había sido fusilado.

Es importante recordar los hechos más oscuros de nuestra historia para no volver a repetirlos. Antes de pasar página, tenemos que leerla. Sólo así, conociendo todo lo que ocurrió, seremos más libres para decidir cómo queremos construir el futuro.

FUENTES CONSULTADAS:

– Causa General de Valdeltormo. Archivo Histórico Nacional.

– Fotos aportadas por familiares y amigos de las víctimas. La mayoría forman parte de la Galería de Foto Antigua de Valdeltormo, disponible en internet.

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